QUIEN DIJO QUE TODO ESTÁ PERDIDO?

ACTUALIDAD

POR MARCELO COLUSSI: (*)

“Ningún derecho fue concedido por la generosidad de los poderosos. Todos fueron arrancados por la presión
y la violencia de los de abajo.”
Jorge Majfud

“La violencia en manos del pueblo no es violencia. Es justicia”, frase atribuida a
Juan Domingo Perón, o a su compañera, Eva Perón. Sin importar quién la haya
pronunciado, encierra una gran verdad. Los oprimidos por el sistema, siempre y en
cualquier lugar, de la única manera en que pueden modificar su condición de tales,
es por medio de la lucha. Y, guste o no, esa lucha echa mano de la violencia. Así
se escribe todo el desarrollo de la humanidad desde que hay algo más que repartir
cuando se llenaron las necesidades primarias, desde que la agricultura, hace diez
mil años, generó un excedente y, consecuentemente, clases sociales. En tal
sentido cobra total vigencia la expresión de Marx: “La violencia es la partera de la
historia”.
La violencia es parte constitutiva de la dinámica humana. En estos momentos
asistimos a una explosión de protestas populares surgidas en Europa, luego
expandidas por todo el mundo, sin dudas violentas. La respuesta de los gobiernos
es no menos violenta: represión abierta, lisa y llanamente. En Italia, país donde las
manifestaciones están superando a la policía, la primera ministra, Giorgia Meloni –
representante de una derecha neofascista que levanta las banderas de Mussolini-,
afirmó que “los vándalos aprovechan las manifestaciones para sembrar caos,
atacar a quienes velan por la seguridad y mantener ciudades como rehenes”. Los
distintos mandatarios de países donde se han disparado protestas multitudinarias:
Francia, Bélgica, Italia, India, Albania, España, Alemania, Chile, Kenia, Austria,
Grecia, atacan con virulencias estas expresiones de furioso descontento popular,
mientras que Donald Trump, en Estados Unidos -tan fascista y supremacista como
Mussolini-, vincula la inmigración con los disturbios ocurridos en Francia -país
donde comenzaron las protestas- instando a sus gobernantes a endurecer sus
normas migratorias. ¿Serán los desesperados migrantes irregulares la causa de
esta furia desatada, o lo será una situación general del sistema que no deja de
excluir personas? La escocesa madre de Trump, o su abuelo alemán, todos
también migrantes, ¿serán la causa de las multitudinarias marchas en Estados
Unidos con la consigna “No Kings”?

Ante el descontento fabuloso que anida en las poblaciones de distintas partes del
mundo por las malas, o pésimas, condiciones en que viven las grandes mayorías,
ahora empobrecidas más aún por la suba de los precios de los combustibles -y por
consiguiente, de la canasta básica- derivada de la guerra en Medio Oriente,
surgieron estas expresiones generalizadas de repudio. Según informes, en los
últimos 12 meses, más de 57 países han experimentado importantes protestas
antigubernamentales, de las cuales aproximadamente 33 continúan. En octubre de
2026, al menos 13 países registraron importantes manifestaciones callejeras. Los
temas centrales por los que se alza la voz suelen ser el aumento del costo de vida,
la disminución del poder adquisitivo, el desempleo y el acceso a servicios públicos.
En muchos lugares iniciaron como protestas estudiantes, pero eso llevó a
expresiones masivas de la población, ya no solo por el déficit en el ámbito
educacional, sino por la creciente pauperización que se vive, en muchos casos
agravada por guerras interminables. Ese descontento se expresa con violencia.
Condenarla, como hacen las autoridades mencionadas, es infinitamente hipócrita,
pues el sistema capitalista es mucho más violento que una turba enardecida que
quema un vehículo o lanza piedras contra un escaparate. Nunca hay que olvidar
que el sistema dominante, el capitalismo, es tremendamente violento, aunque esa
violencia no aparezca en los medios: mata de hambre todos los días a más de
20.000 personas en el mundo, decreta guerras por doquier, invade, tiene cárceles
clandestinas, tortura, es infinitamente racista y patriarcal, maneja nuestras
conciencias a través de los medios masivos de comunicación, destruye la casa
común planeta Tierra a partir de su voraz modelo de producción y consumo, nos
explota sin miramientos por todos los flancos. Todo eso ¿no es violencia? La lucha
de clases no es solo un policía reprimiendo a garrotazos a un manifestante: tiene
que ver con todo lo anterior.
He ahí la violencia fundamental y primera: la que el sistema explotador ejerce
contra los oprimidos, reprimiéndolos con brutalidad cuando protestan e intentan
cambiar eso. En cambio, la violencia de los oprimidos que se alza contra los
opresores es una violencia de respuesta. Es, siguiendo lo dicho más arriba, una
forma de hacer justicia. La derecha dirá que es rabia. Pues sí: en un sentido lo es.
Rabia, cólera, odio de clase contenido, una visceral animadversión por quien nos
expolia. v
Todo esto, este encendido espíritu de protesta, estas manifestaciones que parecen
barrer buena parte del planeta, desde el campo popular, puede verse como una
buena noticia. ¿Por qué? Porque esto demuestra dos cosas: 1) que el sistema no
ofrece solución a los problemas básicos de la humanidad, por lo que hay que
sustituirlo por otro (¿socialismo?), y 2) que las poblaciones, pese a que son
adormecidas continuamente con distractores banales (los más variados “espejitos
de colores”), están hartas de tanta opresión y miseria, y reaccionan.

  1. Que el sistema no ofrece solución, es harto evidente. Mientras una
    encumbrada y pequeñísima élite acumula cantidades demenciales de riqueza, el pobrerío planetario cada vez vive en peores condiciones, tanto en el Nortecomo en el Sur. Para ejemplificarlo; en la Unión Europea, de los 27 Estados miembros que la conforman, 23 registraron un aumento de la inflación conrespecto al mes anterior, acrecentando la penuria de sus habitantes, a quienes les cuesta cada vez más, por ejemplo, prender la calefacción, echarlecombustible a su vehículo o llegar a fin de mes. Siguiendo con laejemplificación, el presidente francés, enloquecido por la rusofobia queatraviesa el continente, propone un aumento del 10% en inversión militar yapenas un 0,7% en educación (lo que encendió las actuales protestas).}En Estados Unidos, aunque su mandatario lo maquille, la pobreza real sigueaumentando, llegando al 12,9% de sus habitantes, con un millón de individuos durmiendo en la calle (homeless), y 47 de sus 50 estados en recesióneconómica. En el Sur global, donde muchas veces no se discute sobre lacalidad de vida, sino sobre su posibilidad, continúa el hambre crónico (35% eninseguridad alimentaria), el analfabetismo (alrededor del 20%, afectando mucho más a las mujeres), las enfermedades endémicas (malaria,tuberculosis, las parasitarias) siguen causando estragos, dada la falta de saneamiento básico y el acceso limitado a servicios de salud, a lo que deben agregarse situaciones de guerra crónicas, estimadas en no menos de 50, y un patriarcado que se sigue imponiendo (feminicidios, desigualdad económica,avance de propuestas ultra conservadoras misóginas).
  2. 2) Las reacciones populares muestran que, como dijera la canción de Fito Páezinmortalizada por Mercedes Sosa: no todo está perdido. La caída de lossocialismos reales de fines del siglo pasado, el actual agotamiento de las izquierdas sin proyectos de impacto y el avance de las ultra derechas sacaron de agenda -temporalmente- la idea de revolución socialista. Hablar de eso hoy día es sacrílego. El pensamiento conservador se ha instalado con tal fuerza en todo el mundo que el mensaje dominante intenta mostrar que, como dijera la Dama de Hierro Margaret Thatcher: “No hay alternativa”, o capitalismo… ¡o capitalismo! Pero los miles y miles, los cientos de miles de habitantesdescontentos con la actual situación, millones de manifestantes en suma por la faz del planeta, con acciones violentas en muchos casos, muestran que, pese al embobamiento que pretende el sistema con su interminable mantra anticomunista y pro-mercado que inunda todos los espacios mediáticos, lagente reacciona.Debe quedar claro que, aunque esa furia sea cada vez más grande y se expanda por más regiones del globo, sin un proyecto político que la conduzca, sin una vanguardia que se ponga al frente, no termina de cambiar nada sustancialmente.Lo cual evidencia que es imprescindible contar con una agenda de transformaciónsuperadora del capitalismo, hoy día aún por escribirse, y un partido revolucionario,de clase. He aquí un urgente llamado a las fuerzas de izquierda. Como correctamente lo expresa Mario Aguiriano: “La romantización de las protestas francesas y sus elementos más “explosivos” es, en ese sentido, un deje infantil -perdonable, desde luego, por la bondad de sus intenciones, y siempre preferible ala tibieza socialdemócrata, pero infantil en cualquier caso”.

De todos modos, aunque el sistema se muestra tan blindado y dispuesto a reprimir
con saña (toques de queda, disparos a los ojos, armas que aterrorizan a los
manifestantes, perros adiestrados y la parafernalia más inverosímil que pueda
concebirse), la protesta surge y se profundiza. Sin dudas: no todo está perdido,
aunque hablar de socialismo hoy lo quieran mostrar como pieza de museo. Para el
campo popular del planeta: ¿quién dijo que todo está perdido?

(*) Psicoanalista argentino

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