Una justicia lábil contra una víctima de la dictadura

Nota POLÍTICA NACIONAL

Por Laura Alejandra Blanco(*)

Una historia digna de ser conocida

En junio de 1976 entraron a la casa de Rocío Martínez Borbolla quien se encontraba junto a sus hijos de 4 y 8 años de edad.

Casi cuarenta años después, esa niña ya hecha mujer, pudo reconocer a uno de los secuestradores de su madre a quién nunca olvidó y pudo identificarlo a través de una fotografía.

Camilo y Barbara Garcia

Ese hombre era Martín Sánchez Zinny, represor, torturador y protagonista de crímenes de lesa humanidad. Ex carapintada que participó de los alzamientos a finales de los 80 con el grupo que lideraba Aldo Rico y Mohamed Alí Seineldín.

Pero Sánchez Zinny junto a sus abogados, expresaron que tal reconocimiento no era posible y, denunciaron por falso testimonio a Bárbara García.

El juez Rodolfo Canicova Corral sobreseyó a Bárbara García y la cámara federal, confirmó esto pero la historia no termina allí, porque fueron a la cámara de casación y siguen insistiendo sobre esta imputación a una nena de 8 años que vio cómo secuestraban a su madre.

¿La justicia puede hacer omisión de ciertos delitos para ir en contra de una víctima de la dictadura?

«Por como está la Justicia hoy, puede pasar cualquier cosa hasta pensar que quién identificó y acusó al genocida lleve la peor parte y el genocida siga tan tranquilo en su casa como hasta ahora» expresó Martín García, ex compañero de Rocío Martínez Borbolla y padre de Bárbara y Camilo García.

(*) Profesora de Educación Preescolar y Jardín Maternal. Profesora de Enseñanza Primaria. Profesora de Educación Primaria de Jóvenes Adolescentes y Adultos Especialista Superior en Nuevas Tecnologías y Comunicación. Especialista en Pedagogía y Educación en los Derechos Humanos

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